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diumenge, 12 d’abril de 2009

Y mañana...¡la Mona!

Parece que las vacaciones de Semana Santa ya están llegando a su fin. Vacaciones con poco sol i pasadas por agua. Aún así han resultado ser bastante agradables, teniendo en cuanta que a mi no me gustan esto es algo muy positivo. Semana Santa acostumbra a ser cada año igual; las mismas películas en la televisión, las mismas portadas, los mismos temas de interés; pero supongo que ahí está la gracia. Para los fieles Semana Santa es su pasión y para los que no somos fieles (y un poco cabezacuadrados) Semana Santa es como otras vacaciones, así sin más. Aquí en Catalunya mañana es el día de la Mona y este día si que me gusta; veis como tampoco soy tan quejita… Me gusta el ambiente de las pandillas que se reúnen para hacer una buena comida y comerse un buen trozo de Mona, me gusta porqué independientemente que cada año nos reunamos los mismos siempre pasa algo diferente al año anterior; claro que esto no tiene porqué ser bueno, también puede ser malo, ¿no? La tradición dice que la Mona te la tienen que dar els padrinets, pero a mi no me la dan mis padrinets. Más que nada porqué yo los tengo en Euskadi y allí esto de las Monas no se estila. Solo he estado un año en Pascua en Euskadi y no me tocó Mona, pero me tocaron unos mini pastelitos que estaban para chuparse los dedos; dicen que la intención es lo que cuenta. A mi la Mona me la hace mi abuela, que ahora ya está en la cocina preparando el bizcocho y el almíbar para humedecerlo un poco. Las Monas que hace mi abuela son las mejores del mundo; queda dicho. Cada vez que me como un trozo de Mona recuerdo mi infancia, cuando en el colegio nos hacían preparar Monas con los compañeros. Recuerdo que nos pringábamos de Nocilla, de mermelada de melocotón o de fresa y los Lacasitos eran el elemento estrella de nuestra Mona. Y cuando la teníamos preparada nos sentábamos en la mesa y la mirábamos como quien hace un mes que no come. Ese día era genial; ensuciarnos era lo nuestro (y comer también). Tengo que reconocer que aún hoy cuando ayudo a mi abuela a hacer los últimos retoques a la Mona, siempre me pringo y disfruto como la niña de cinco años que gozaba haciendo la Mona con sus compañeros.

¡Que paséis un muy buen día de la Mona!

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