Sóc conscient que sense la gent que em llegeix aquest bloc no tindria massa sentit, és per això que he decidit apropar-me una mica més a tots els que, de tant en tant, feu una ullada a les meves reflexions. Així doncs, deixo a la vostra disposició la direcció de correu electrònic del bloc: edurnezermoduz@hotmail.es, per si algú de vosaltres vol enviar-me qualsevol queixa, inquietud, aportació, opinió, etc. MOLTES GRÀCIES!

divendres, 27 de febrer de 2009

Ars longa, vita brevis...

Es verdad que en las noches claras su figura iluminada brilla a lo lejos como la estrella más bonita y grande del cielo. Es totalmente cierto que cada vez que ando por las calles de Lleida y veo sus imponentes pináculos no puedo evitar decir: És preciosa la meva Seu! Y lo es. Se que las personas que en aquellos momentos andan a mi lado entienden mi excitación, pero la entienden porque ya me conocen y saben que la Seu Vella y la Historia son parte de mi vida.
Hubo un dia en el que ese imponente castillo me sedujo y me cegó de amor. La primera vez que visité la Seu no descubrí nada de interesante en ella. ¿Que sentido podia tener una construcción sin color que hacia años que vigilaba la ciudad? Para mí, en ese momento, ninguna. Era solo eso, un castillo viejo como los que estaba harta de ver en las películas. Y para más recochineo, con unas escaleras que nada más subirlas ya me habían cansado. Me fui de allí pensando que no había para tanto, que era un castillo y punto, nada más. Pues bien, la vida da mil vueltas y llegó el día que abrí los ojos y descubrí en ese castillo viejo todo el encanto del mundo. Era perfecto. Bueno, perfecta, porque desde entonces ya no fue el castillo viejo, fue la catedral más bonita del mundo entero. Empecé a interesarme por ella y descubrí que la formaban genes románicos y genes góticos. Aún me quedaban unos añitos para saber lo que era exactamente eso del Románico y el Gótico, pero cuando me parecía lo soltaba y quedaba como una reina diciendo que mi Seu Vella era románica y gótica. Si, lo decía como una experta en arte, aunque en el fondo no sabía lo que estaba diciendo.
Pasaron los años y llegó el día en el cual entendí los conceptos de Románico y Gótico. Mi pasión por la Seu aumentó y aumentó. La convertí en mi símbolo, hasta el punto que aún hoy, cuando volvemos de una excursión la gente que conoce mi amor por ella grita mi nombre para remarcarme que la tengo ante mis ojos.
Este septiembre Noj me hizo el mejor regalo que me podía hacer. Un sábado por la mañana que nos encontrábamos en Lleida me preguntó si quería subir hasta el fin de la torre que lo vigila todo. Evidentemente respondí que si y empezamos a subir las más de 200 escaleras. Cuando llegamos arriba lo vimos todo bajo nuestros pies y empezamos a hacer fotos y más fotos. Y le di las gracias. Y se las vuelvo a dar. Porque se las merece. POR TODO.
Cuando miro la Seu Vella me apasiona el hecho de pensar que cuando yo ya no esté en este mundo ella aún seguirá allí, intacta, como siempre, con esa sonrisa infinita y esa pose de guardiana que nos da a los actuales ilerdenses las ganas de recordar nuestro pasado, nuestra historia.

1 comentari:

  1. Tu sí que t'ho mereixes tot! I quan vulguis tornar-hi, ja saps ;)
    (L)

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