Sóc conscient que sense la gent que em llegeix aquest bloc no tindria massa sentit, és per això que he decidit apropar-me una mica més a tots els que, de tant en tant, feu una ullada a les meves reflexions. Així doncs, deixo a la vostra disposició la direcció de correu electrònic del bloc: edurnezermoduz@hotmail.es, per si algú de vosaltres vol enviar-me qualsevol queixa, inquietud, aportació, opinió, etc. MOLTES GRÀCIES!

dimecres, 19 d’agost de 2009

¿Por que no me rapas?

Hoy voy a hablar de mi corte de pelo. Sí, así, sin más. Últimamente, no sé porque, casi todo el mundo me pregunta cual es la razón de semejante rapada. ¿Mi respuesta? Pues porque es mucho más cómodo y en verano mucho más fresco. Hay quien me dice que estoy loca. Otros me dicen que es interesante, porque hay pocas mujeres que se atreven a raparse al 3. También hay quien me dice que parezco un chico, pero no me importa. Y por ultimo, hay quien me dice que me favorece mucho, es decir, que me queda bien. Siempre he sido amante del cabello corto, pero nunca me había atrevido a cortármelo tanto. Todo empezó una tarde, estudiando en casa de Blanca para la Selectividad. Estábamos las dos concentradas estudiando los -ismos, cuando de repente se me ocurrió raparme. Cuando se lo dije a Blanca se hecho a reír. ¿Raparme? ¡Loca! ¡Más que loca! Y enseguida pensé que lo primero que haría al llegar a casa sería decirle a mi madre que quería cortarme el pelo, o mejor dicho, raparme. Y así fue. Nada más llegar a casa le dije a mi madre que quería que me pasase la moto. Con lo de pasar la moto me refería a que me cortase el pelo con la maquina de rapar. No os penséis que quería que me recorriese la cabeza con una Kawasaki. Mi madre me miró extrañada. Me preguntó si lo decía en serio y por que quería hacerlo. Me limité a contestarle que simplemente quería probarlo; que quería ver como me quedaba. A la mañana siguiente me levanté pronto y me miré al espejo. Contemplé mi cabello corto, miré el pote de gomina como quien se quiere despedir, y finalmente miré la maquina de rapar, el arma del crimen. Cuando, minutos después, volví a mirarme al espejo me quedé exhausta. Solo me faltaba un número en medio de la cara para parecer una bola de billar. Estuve un buen rato mirando la chica que se reflejaba en el espejo. No parecía yo, parecía la doble de la teniente O’neil. Me duché y al terminar me pase cuatro o cinco veces la toalla por la cabeza, para secarme el pelo. Aún no me había dado cuenta que con una simple pasada ya había más que suficiente. Me pasé la mano por la cabeza. Que sensación tan…tan…tan extraña. Pero me gustaba. Sí. Mi nuevo look me convencía. Y jubilé el pote de gomina con la mirada. Lo mejor fue cuando llegué al instituto. Los ojos de la gente hablaban por si solos. Al principio no sabía que pensar, pero después entré en razón: A ver Edurne, ¿tú no querías raparte? ¡Pues no te escondas! Que te da un toque personal que no se consigue ni con un tinte de Llongueras. Así que nada de esconderse. Y eso hice. Al fin y al cabo era un simple corte de pelo. Un poco bestia, pero un corte de pelo. Y ¿que más puedo decir? Pues que creo que pasará un poco de tiempo antes de que me deje crecer el cabello. En serio, demasiada comodidad para dejarla escapar. Esto es algo que debe hacerse alguna vez en la vida. Al menos para probarlo, para no resignarse y decir: ¿Yo? Pero si rapada parecería la bola de Rapel. En fin, si alguna chica esta leyendo este post ya sabe que hacer.

1 comentari:

  1. Jo no sóc una tia, pero també m'he rapat! Bueno, la intenció era aquesta, pero el meu tiet no ho va permetre i em va tallar el cabell, curtet xo no rapat! hahaha!
    xoxo.

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