Joan Sala i
Ferrer, más conocido como
Serrallonga, fue uno de los bandoleros catalanes con más renombre entre los siglos
XVI y
XVII. En un tiempo en el que el
Principat estaba dividido en dos bandos, los
nyerros y los
cadells, Serrallonga fue una de las figuras más importantes. En mí, este bandolero despertó una gran simpatía. Debe hacer unos tres años que me interesé por su persona, es decir, ya no me interesaba sólo como leyenda, sino como personaje
histórico. Empecé a leer alguna cosa sobre él por estos mundos de
Internet, aunque la mayoría de las veces no sabía lo que estaba leyendo. Demasiados conceptos y vocabulario aún sin entender. Han hecho falta unas cuantas clases de Historia para ir recopilando unos cuantos conceptos, ir ligando el vocabulario y llegar a comprender qué, a veces, algunas palabras no significan lo que parecen. Es verdad que
Serrallonga no deja de ser un criminal que robaba y mataba a personas inocentes, pero su figura me conquistó des de el primer
día que escuché su nombre. También es cierto que quizás muchas de las cosas que se dicen de él no son ciertas, pero precisamente por eso a una servidora le gusta diferenciar la realidad de la leyenda. Con el paso de los siglos, el famoso
bandoler català se ha convertido en una auténtica leyenda. Personas ilustres han escrito sobre él, aún se cantan canciones que hablan de su persona e incluso se ha grabado una serie de televisión en la que se cuenta su vida de bandolero. Es de entender que en una época de crisis, causada por la autoridad de un rey centralista, en medio de las revueltas, la figura de
Serrallonga fuese el protagonista. Quizás por eso hoy en
día, a pesar de haber sido un criminal,
Joan Serra i
Ferrer es apreciado por muchos de nosotros. Y, aunque alguien no lo aprecie, seguro que alguna vez ha escuchado su nombre. Que quede claro que yo formo parte del grupo que le admira. Así pues, quiero plasmar en este
post mi pasión por
Serrallonga y no quiero poner punto y final sin regalaros un fragmento de una canción de
Esquirols,
Torna Serrallonga.
“Torna, torna, Serrallonga, que l´ alzina ens cremaran, que ens arrencaran les pedres, que la terra ens robaran.”
Buen post, no lo conocía Edurne.No se debe juegar a los bandoleros sin conocer el contexto de la época y la represión de las autoridades.Por eso, aunque algunos los tildan de criminales, para mí tienen un halo de romanticismo que ya se ha perdido.Saludos
ResponEliminaFíjate que no hace muchos días me acordaba yo de Serrallonga. Una de esas figuras románticas con las que nos hemos quedado. Besos.
ResponElimina