
Sóc conscient que sense la gent que em llegeix aquest bloc no tindria massa sentit, és per això que he decidit apropar-me una mica més a tots els que, de tant en tant, feu una ullada a les meves reflexions. Així doncs, deixo a la vostra disposició la direcció de correu electrònic del bloc: edurnezermoduz@hotmail.es, per si algú de vosaltres vol enviar-me qualsevol queixa, inquietud, aportació, opinió, etc. MOLTES GRÀCIES!
diumenge, 18 d’abril del 2010
¡Los bloques de piedra me hablan!

divendres, 16 d’abril del 2010
Tú, mi inspiración

dijous, 15 d’abril del 2010
Autobiografía de alguien que quiere conocerse

Para empezar os diré que mis padres siempre me han dicho que de bebé casi nunca lloraba. Pocas noches les desvelaba con el llanto desesperado de quien quiere mecerse en brazos de sus progenitores. Mi primera palabra fue caco, mi adaptación personal del nombre de nuestro perro, Zarco, un precioso mastín blanco que hacía honor a su nombre vasco, fuerte. Con apenas tres años adoraba que me dejasen a solas en mi habitación, con la luz apagada y con unas cuantas revistas encima de la cama. Puede sonar cruel, a los míos también se lo parecía, pero por lo que se ve adoraba pasar las hojas de las revistas a oscuras, hasta que ese sonido producido por algo tan simple como hojas de papel me obligaba a dormir. Destacaba por mi tranquilidad y por pasar, la mayoría de las veces, desapercibida. A veces me vienen a la mente imágenes de la calle del pueblo en la cual viví unos 4 años. Me veo en ella, subida en un triciclo, dándole a los pedales, sin rumbo, pero con una gran sensación de felicidad. Cuando tenia 4 años nos fuimos del pueblo para ir a vivir al campo, donde aún vivimos actualmente. Precisamente, creo que este cambio en mi vida me marcó para siempre. Allí entré en contacto con la naturaleza, con los animales, pero sobretodo con la libertad. En definitiva, allí me forjé como persona. Recuerdo los largos paseos con mi abuelo, quien me explicaba decenas de historias de su vida, que a la vez era la mía. Allí empecé a amar a los animales. Recuerdo que me subían a lomos de Zarco, y no era para nada algo peligroso, pues él siempre me cuidó y me mimó como si fuera su propia hija. Me divertía con cualquier cosa, aunque mis actividades favoritas eran jugar a la pelota y montar en bici. Otra de mis actividades favoritas, el dibujo. Recuerdo que cuando era pequeña me fabricaba mis propios cómics. Luego se los enseñaba a los míos, como quien enseña su obra de arte más preciada.
Mi primer día de colegio sorprendí a mis padres diciéndoles que no hacía falta que me vinieran a buscar hasta la noche. Ante mi orden un tanto extraña se quedaron perplejos. Ellos, que sufrían por mí, que sentían ese nosequé en el interior porque me dejaban en el colegio, y yo, feliz a más no poder, entrando en la clase como si fuese mi casa. Enseguida me convertí en la protegida de mi profesora, en algo parecido a lo que hoy en día llamamos la enchufada. Aunque, evidentemente, nunca me convertí en esa niña repelente que se creía la reina del mambo, desgraciadamente ese rol lo ocuparían, más tarde, otras niñas de la clase. Mi primer obra de arte fue un garabato que ni mi profesora pudo interpretar; si todos los niños pintaron dentro de la esfera, una servidora instauró sus propias reglas: mezclar colores, haciendo caso omiso a eso que llaman no pasarse de la raya. El año 1998 algo interrumpió mi felicidad, y por supuesto la de los míos. Ese año me diagnosticaron una enfermedad llamada la fiebre de Malta o brucelosis. Casi un año de hospitales, en el que apenas pude ir al colegio, puesto que aunque no supieran que me pasaba las pruebas no cesaban. En una de mis salidas del hospital hice la comunión, aunque como ya dije en otro post, lo que más me motivaba era la reunión familiar y, porque no, el banquete. Mis padres nunca me forzaron a hacer la comunión, aunque yo quise asistir a catequesis y quise aprenderme el Padre Nuestro. No me lo preguntéis ahora, pues a base de dejarlo en el olvido se ha borrado de mi memoria. Ya os adelanto ahora que no he seguido con ningún otro rito religioso, de hecho, no tengo la intención de seguir con ningún otro. A pesar de que falté un año a clase, y mi madre pidió que me hicieran repetir de curso, los profesores se negaron y pasé de curso sin ningún problema, pues aunque no iba a clase entregaba las tareas e hice los exámenes finales. Llegó el fin de Sexto de E.G.B, y ese curso si que hicieron caso a la petición de mis padres: repetí curso. Los profesores pensaron que me afectaría y me pusieron un psicólogo, aunque creo que solo asistí a dos sesiones; repetir no me había afectado y jamás lo haría. Hice nuevas amistades y en la actualidad formo parte de la kinta del 90, aunque sea del 89.
El año 2003 empecé primero de la E.S.O en el instituto de mi pueblo, donde crecí como estudiante, pero sobretodo como persona. Allí entré en contacto con personas que han marcado mi vida; personas que me han enseñado a amar, a saber lo que quiero, a perseguir mis sueños, a ver que el instituto es mucho más que exámenes y notas y a entender que los profesores no siempre tienen que ser esos seres despiadados que quieren hacernos la vida imposible, agobiándonos con mil lecciones que creemos que jamás nos servirán. Siempre les tengo y les tendré en mente. Y durante esta estancia en el instituto sufrí una gran pérdida en mi vida. Mi abuela de Euskadi murió víctima del cáncer. Aunque, lamentablemente, durante estos años el cáncer no solo se llevo a mi abuela, se llevó a otra gran persona a la cual muchos de nosotros recordaremos siempre. En definitiva, mi paso por el instituto y mis relaciones en él han sido, sin duda, otros de los aspectos más importantes que han marcado mi vida.
Crecí convencida de que quería ser veterinaria, pero al final entendí que nunca podría serlo; no soporto ver sufrir a los animales, y aunque los adoro, creo que esta profesión me afectaría demasiado. Aunque no sería sincera si no dijese que otro aspecto influyó en esta decisión, un aspecto de carácter más personal. Después de esta decisión empecé a darme cuenta que la Historia siempre me había interesado. Aunque de pequeña odiaba a los romanos, sus acueductos y todo lo que nos explicaban, a medida que fui creciendo empecé a valorar positivamente nuestra Historia. Ya no era solo una asignatura, ya era toda una pasión. Nunca he sido, ni soy, ni creo que seré una lumbreras, pero siempre me he esforzado por conseguir lo que quiero.
Este pasado año me fui del instituto para empezar una nueva etapa en mi vida: la etapa universitaria. Sinceramente, creo que esta etapa también me marcará; ha llegado con fuerza. Y aquí estoy, en esta etapa de mi vida que casi todo el mundo me dice que a va ser de las mejores. Eso espero. Y retrocediendo un poco, quiero decir que el año 2009 ha sido uno de los años más importantes de mi vida; he hecho muchas cosas de las cuales me siento orgullosa.
Pues aquí la tenéis, mi autobiografía casera, quizás un poco descafeinada, pero aquí os he dejado todo lo que más me ha marcado en esta vida, para bien y para mal. Aunque no penséis que pongo punto y final; esta vida sigue, y con cada día que pasa hay que ir añadiendo líneas y más líneas.
Autora de la foto: Alba Charles ( http://www.flickr.com/photos/arctic_kyle/ )
dilluns, 12 d’abril del 2010
Arnau Mir de Tost, el Cid de las tierras de Lleida

Arnau Mir de Tost fue uno de los caballeros catalanes más importantes de la primera mitad del siglo XI. Acogido por el conde Ermengol de Urgell, destacó en la corte del condado de Urgell. Se casó con Arsenda, con la que se marchó del municipio de Tost, situado en un valle poco conocido de la comarca de l’Alt Urgell, para instalarse en el castillo de Llordà. Una de las gestas más importantes fue la de reconquistar Àger a los sarraïns. Fue nombrado señor de dicha población, además de ser el encargado de la repoblación del pre-pirineo de Lleida. Además, fue el encargado de organizar la primera cruzada de la historia, contra la ciudad de Barbastro, perteneciente al califato de Al-Andalus. Durante la resistencia en Barbastro el conde Ermengol III murió. Es entonces cuando Arnau Mir de Tost tubo que encargarse del condado de Urgell, hasta que su hijo Ermengol IV cumpliera la mayoría de edad.
Arnau Mir de Tost, también conocido como el Cid de les terres de Lleida, fue el encargado de fundar las bases territoriales de dicha provincia, además de ser uno de los caballeros más representativos de la Alta Edad Media en la zona de Lleida. Actualmente estoy muy interesada por la figura de este destacado caballero, además me gustaría visitar algunas de las zonas por las cuales pasó, además de la iglesia de Àger, donde se encontraron sus restos.
Arnau Mir de Tost, también conocido como el Cid de les terres de Lleida, fue el encargado de fundar las bases territoriales de dicha provincia, además de ser uno de los caballeros más representativos de la Alta Edad Media en la zona de Lleida. Actualmente estoy muy interesada por la figura de este destacado caballero, además me gustaría visitar algunas de las zonas por las cuales pasó, además de la iglesia de Àger, donde se encontraron sus restos.
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divendres, 9 d’abril del 2010
Otra vez, como siempre

dimarts, 6 d’abril del 2010
Por el placer de sufrir disfrutando

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