
De vez en cuando lo digo. Y ante tal afirmación, hay quien me mira perplejo, pensando interiormente:
¡Esta tía está chalada! Puede que sí, que lo esté, de hecho si me paro a pensar algunos aspectos de mi vida a veces yo también lo creo. Pero creo que esta vez hay que analizar esta afirmación más a fondo. Es decir, cuando digo que los bloques de piedra me hablan no lo digo
literalmente. Si fuese así tendríamos que analizar si me fumo algo, si le doy mucho a la botella o si en mi casa hay algún escape de algún gas parecido al del Oráculo de
Delfos. Vamos, que lo que quiero decir es que cuando veo algún edificio antiguo, alguna muralla o algún monumento de nuestros antepasados me emociono, y es entonces cuando con solo contemplarlo me imagino la vida a su alrededor. Es increíble todo lo que nos pueden llegar a explicar los monumentos. Contemplar un monumento o un edificio no es tan solo decir:
¡Oh, que bonito!, ni sacar la cámara para hacerle decenas de fotos. No, observar un edificio es apreciar su majestuosidad, cerrar los ojos y transportarte en el tiempo, y a veces en el espacio, para escuchar el mensaje que nos quiere transmitir:
Yo fui levantado por mentes y personas con afán de poder y de inmortalidad. Yo fui levantado por vuestro ayer. Y aunque la mayoría de las veces estas mentes con afán de poder y de
immortalidad no nos gusten, hay que mirar semejantes joyas como lo que son, arte. Es cierto que escuchar este mensaje cuesta, pero si se quiere todo el mundo puede lograrlo. Los que amamos la Historia y el Arte no somos extraterrestres, somos como cualquier persona, solo que nos gusta perdernos ante la belleza y las formas de las
construcciones míticas que han sobrevivido al paso del tiempo y a las estupideces humanas.
espero que passessis una bona diada de sant jordi, Edurne.
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