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Esta tarde, he podido comprobar que el carácter y el humor de una persona, en ocasiones, depende del trato que recibe. La otra noche, miré Bricolatge emocional, un programa de TV3, y, entre otras cosas, dijeron que si entramos en un lugar y nos tratan mal, salimos peor de lo que hemos entrado, si nos tratan con indiferencia, nos vamos igual que hemos entrado, en cambio, si nos tratan amablemente y con una sonrisa, salimos por la puerta mucho más contentos que antes. Pues bien, nunca me había parado a pensar en ello, sencillamente, si iba a algún lugar y me trataban con bordería, pues salía un poco cabreada, teniendo en cuenta que mi “poco” es equivalente a un “muy”. Que le vamos a hacer, me hicieron con mala leche. El caso es que esta tarde he ido a comprar al supermercado y me ha cobrado una cajera que siempre suele ser amable y extrovertida. Y hoy ha sido tan simpática, que incluso he pagado con una sonrisa en la boca, y mira que eso de pagar no siempre se hace sonriendo. He salido del supermercado con una sonrisa de oreja a oreja, y sólo porque me ha contagiado la energía positiva que llevaba encima. No todo el mundo tiene ese don, eso sí, los hay que lo intentan, pero se nota tanto cuando es artificial, que casi me ponen de más mala leche que los / las que me tratan con bordería. Si no es natural y espontáneo, que se lo ahorren. Y bueno, creo que no tengo nada más que decir. Sólo que me despido hasta el viernes por la noche. Mañana me voy a disfrutar de dos días en la montaña, concretamente en Erill la Vall, un pueblo de la zona de la Vall de Boí. En el fondo, es por motivos universitarios, pero eso de ir a la montaña ya me aporta una felicidad increíble. En definitiva, hoy he cargado las pilas de buenas vibraciones, que, muchas veces, no basta con llevarlas cargadas de energía. Ah! Y sigo cargándolas escuchando mi lista de Spotify. “Torna, torna Serrallonga, que l’alzina ens cremaran, que ens arrencaran les pedres, que la terra ens robaran”. Que grandes, ¡Esquirols!
Esta tarde, he podido comprobar que el carácter y el humor de una persona, en ocasiones, depende del trato que recibe. La otra noche, miré Bricolatge emocional, un programa de TV3, y, entre otras cosas, dijeron que si entramos en un lugar y nos tratan mal, salimos peor de lo que hemos entrado, si nos tratan con indiferencia, nos vamos igual que hemos entrado, en cambio, si nos tratan amablemente y con una sonrisa, salimos por la puerta mucho más contentos que antes. Pues bien, nunca me había parado a pensar en ello, sencillamente, si iba a algún lugar y me trataban con bordería, pues salía un poco cabreada, teniendo en cuenta que mi “poco” es equivalente a un “muy”. Que le vamos a hacer, me hicieron con mala leche. El caso es que esta tarde he ido a comprar al supermercado y me ha cobrado una cajera que siempre suele ser amable y extrovertida. Y hoy ha sido tan simpática, que incluso he pagado con una sonrisa en la boca, y mira que eso de pagar no siempre se hace sonriendo. He salido del supermercado con una sonrisa de oreja a oreja, y sólo porque me ha contagiado la energía positiva que llevaba encima. No todo el mundo tiene ese don, eso sí, los hay que lo intentan, pero se nota tanto cuando es artificial, que casi me ponen de más mala leche que los / las que me tratan con bordería. Si no es natural y espontáneo, que se lo ahorren. Y bueno, creo que no tengo nada más que decir. Sólo que me despido hasta el viernes por la noche. Mañana me voy a disfrutar de dos días en la montaña, concretamente en Erill la Vall, un pueblo de la zona de la Vall de Boí. En el fondo, es por motivos universitarios, pero eso de ir a la montaña ya me aporta una felicidad increíble. En definitiva, hoy he cargado las pilas de buenas vibraciones, que, muchas veces, no basta con llevarlas cargadas de energía. Ah! Y sigo cargándolas escuchando mi lista de Spotify. “Torna, torna Serrallonga, que l’alzina ens cremaran, que ens arrencaran les pedres, que la terra ens robaran”. Que grandes, ¡Esquirols!
Saps que aquest post també m'ha carregat de bones vibracions? Sí, també aquests tenen la capacitat de fer-ho. Que t'ho passis molt bé a la muntanya!
ResponEliminaMentre llegia el post he pensat en el que deies al final: prefereixo algú antipàtic abans que un somriure fals i forçat.
ResponEliminaCrec que el que em dóna bon rotllo és la naturalitat. Ara, tampoc costa res somriure una mica o ser una mica amable, no?
Em fan molta ràbia les botigues on entro i em sento culpable de voler-hi comprar!! Grrrrr.