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Eres realmente dulce. Demasiado, diría yo. El día que te conocí, te califiqué como demasiado pesado; demasiado empalagoso. Pero con los días, a medida que te fui probando, vi que en realidad no eras como yo me había pensado. Te fuiste convirtiendo en mi preferido. A pesar de todo esto, soy consciente de que haya que son mejores que tú, pero como no he probado todos los que existen, sólo te puedo decir que eres uno de los mejores; no me atrevo a decir el mejor, siempre puedo encontrar alguno más suculento. Pero al oír estas palabras no quiero que te preocupes, aunque algún día mi obsesión por ti llegue a su fin, siempre te recordaré como uno de los más intensos. No te lo quería decir así, ¡pero mira que llegan a estar bueno! Sé que me tengo que controlar, que aunque digan que lo qué tú me das es bueno y saludable, en un momento dado todos los excesos son peligrosos. Pero por mucho que lo intente, si te veo en algún lugar, no paro hasta que no eres mío. Me da igual que luego entre en una fase de arrepentimiento, no hay nada que se pueda comparar a lo que siento cuando te tengo para mí sola; si te he de ser sincera, me gustas tanto, que me resultaría difícil compartirte. Así que ya lo sabes, ahora ya formas parte de mí y tiene que pasar mucho tiempo para que me olvide de ti. Sólo me queda decir una cosa: ¡Bendito sea el creador del Coulant de chocolate!
Eres realmente dulce. Demasiado, diría yo. El día que te conocí, te califiqué como demasiado pesado; demasiado empalagoso. Pero con los días, a medida que te fui probando, vi que en realidad no eras como yo me había pensado. Te fuiste convirtiendo en mi preferido. A pesar de todo esto, soy consciente de que haya que son mejores que tú, pero como no he probado todos los que existen, sólo te puedo decir que eres uno de los mejores; no me atrevo a decir el mejor, siempre puedo encontrar alguno más suculento. Pero al oír estas palabras no quiero que te preocupes, aunque algún día mi obsesión por ti llegue a su fin, siempre te recordaré como uno de los más intensos. No te lo quería decir así, ¡pero mira que llegan a estar bueno! Sé que me tengo que controlar, que aunque digan que lo qué tú me das es bueno y saludable, en un momento dado todos los excesos son peligrosos. Pero por mucho que lo intente, si te veo en algún lugar, no paro hasta que no eres mío. Me da igual que luego entre en una fase de arrepentimiento, no hay nada que se pueda comparar a lo que siento cuando te tengo para mí sola; si te he de ser sincera, me gustas tanto, que me resultaría difícil compartirte. Así que ya lo sabes, ahora ya formas parte de mí y tiene que pasar mucho tiempo para que me olvide de ti. Sólo me queda decir una cosa: ¡Bendito sea el creador del Coulant de chocolate!
Oi! Edurne quina gràcia!! molt ben escrit jejejej!!!
ResponEliminadws wapeta
sort que al final has ficat a qui va dirigit, pq si ho llegeix algu mare de deu el que es pot arribar a pensar!! sembla k t'agafi un orgasme mentres ho escrius!!
ResponEliminaTu si k vales!!
I.A.L